Rescate arqueológico en Punta del Tigre

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Estudio de Impacto Arqueológico

La construcción de la Central Térmica de Emergencia Punta del Tigre y sus obras accesorias (línea en 150 kV Punta del Tigre-Las Brujas, oleoducto) requirieron la presentación de un Estudio de Impacto Ambiental (EIA).

El EIA incluyó un Estudio de Impacto Arqueológico del proyecto y su seguimiento durante la ejecución de las obras como requisito impuesto por la Comisión de Patrimonio Histórico y Cultural de la Nación para autorizar el proyecto.

El trabajo arqueológico comprendió las siguientes actividades:

  • relevamiento de información arqueológica existente
  • reconocimiento de nuevos sitios arqueológicos
  • mapeo de las zonas de importancia arqueológica, valorando su importancia
  • prospección superficial y sondeos en profundidad de las áreas a ocupar por el proyecto
  • rescate de material arqueológico
  • propuesta de medidas de mitigación con cambios al proyecto inicial
  • seguimiento de las obras e implementación de medidas de mitigación

Mapeo de Zonas de Impacto Arqueológico

La imagen satelital muestra el trabajo de mapeo realizado en una de las zonas del proyecto. El mismo muestra la traza de la línea de alta tensión en relación a las áreas con material arqueológico relevante identificadas (en amarillo).

Mapeo de zonas

 

 

Resultados

Predio de implantación de la central

En el área del obrador y de implantación de la central, los sondeos realizados y el seguimiento posterior durante la construcción, no permitieron descubrir material arqueológico histórico o prehistórico.

 

Trazado de la línea de alta tensión

Los trabajos de prospección y sondeo permitieron identificar sitios históricos y zonas de interés arqueológico, con material prehistórico y/o paleontológico. El material arqueológico rescatado fue enviado al Museo Nacional de Historia Natural y Antropología.

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En base a la información relevada, se adoptaron las siguientes medidas de mitigación: 

  • modificación del trazado de la línea, cambiando la ubicación de algunas torres

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  • acuerdo entre propietarios de los predios. UTE, empresas contratistas y arqueóloga sobre los caminos de acceso a los puntos de implantación de las torres para evitar el pasaje por sitios de interés arqueológico
  • en la proximidad de algunas torres, aislamiento de sitios arqueológico mediante su cercado, para evitar el pasaje y trabajo de la maquinaria pesada

El seguimiento de la obra no arrojó nuevos descubrimientos de material arqueológico, lo cual permite concluir que fueron acertadas las medidas para evitar todo impacto sobre el patrimonio arqueológico.

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Oleoducto

No se identificó material arqueológico durante la construcción del mismo.

 

Conclusión

“En todo el desarrollo de la obra se prioriza la protección del patrimonio cultural arqueológico, desde la propuesta arqueológica y en relación a las empresas y sus funcionarios. Este objetivo común permitió lograr los excelentes resultados de conservación alcanzados y resalta el valor que tuvo este emprendimiento de infraestructura que contempló la protección del patrimonio arqueológico.”

 

Antecedentes arqueológicos en la zona

A continuación, se presenta un resumen con la información más relevante del punto de vista del interés general sobre las investigaciones realizadas en la zona del proyecto.
Entre 1920 y 1927, en la rivera del Río Santa Lucía, a 10 km de su desembocadura, en su margen derecha, en un antiguo arenal que presenta suelos enterrados, se identificaron más de 10 enterramientos humanos, cerámica decorada y distintos instrumentos de piedra pulidos y tallados indígenas. Estos hallazgos fueron interpretados por sus descubridores como perteneciente a la etnia Charrúa.
De acuerdo con las últimas investigaciones, las evidencias de ocupación humana más temprana se remontan a 4800 años AP (antes del presente). Los grupos cazadores-colectores-pescadores, con presencia de alfarería hecha en base a arena y elementos orgánicos, el uso del recurso pesquero y la palmera y el uso de recursos de piedra, caracterizan estas primeras ocupaciones. Se realizaron en un período regresivo marino, más seco que el actual, y con un régimen hídrico estuarino del Río Santa Lucía.
Otro momento de ocupación del área se remonta a los 2700-2300 años AP. Este período es más seco que el actual, con retiro gradual de la ingresión marina, dando lugar a ambientes primero lacunares y luego deltaicos con humedales. En las márgenes de estas lagunas se encontraron indicios de ocupación humana de grupos ceramistas-cazadores-recolectores-pescadores. Utilizaban intensamente bancos de moluscos para su alimentación como para la fabricación de instrumentos y adornos. También elementos relacionados con actividades de recolección (morteros y piedras con hoyuelos. Tanto los peces, los moluscos, como los restos de nutrias con signos de consumo marcan el uso de ambientes lacunares y de humedales. Se encontraron elementos tallados en piedra. La cerámica se caracteriza por ser elaborada con la técnica del rodete.
Cerca de la llegada del conquistador europeo a nuestras costas, se ubica otro de los momentos de ocupación del área (700 años AP).Este período es más húmedo que el actual y la vegetación más abundante. Los humedales actuales del Río Santa Lucía ya estaban presentes. Los grupos cazadores-recolectores-pescadores-ceramistas utilizan los recursos del humedal y la pradera. Se encuentran evidencias del consumo de peces, nutrias, ciervo de los pantanos (hoy extinto) así como el uso de la palmera Pindó. De este período son los enterramientos descubiertos entre 1920 y 1927. La cerámica presenta decoración incisa y es fabricada por la técnica del rodete. Los elementos relacionados con la recolección (en piedra pulidos como morteros y piedras con hoyuelo) y la talla de instrumentos en distintos tipos de piedra (desechos de talla, percutores, yunques) caracterizan este período.

El trabajo estuvo a cargo de la Lic. Laura Beovide y un equipo de arqueólogos.

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