CIERRE DE TÚNICAS EN RED: EL FUTURO EN BUENAS MANOS

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Durante dos días, en el Parque de Vacaciones de UTE y ANTEL tuvo lugar el cierre de la edición 2017 del Programa

Más de 600 niños y niñas de 25 escuelas coparon el Parque de Vacaciones de UTE y ANTEL durante dos días, para tener lo que seguramente fue para ellos una fiesta inolvidable, pero también para sellar una experiencia de aprendizaje, también inolvidable, en el uso y cuidado de la energía eléctrica.
Los días 17 y 18 de octubre se desarrolló en el Parque el cierre 2017 del programa “Túnicas en Red”, una iniciativa de UTE en coordinación con el Consejo de Educación Inicial y Primaria, la Dirección Nacional de Energía (DNE) del MIEM y el Plan Ceibal, que promueve el aprendizaje del uso de la electricidad de manera eficiente en escuelas y hogares. A través de las “brigadas energéticas”, que son equipos integrados por docentes y alumnos y asesorados por personal de UTE, los chicos trabajan todo el año en identificar, procesar y difundir posibilidades de mejora en la eficiencia de los equipos e instalaciones eléctricas de sus centros de estudio.
Los 602 niños que participaron de las jornadas en el Parque forman parte de esas brigadas, constituidas en cada una de las 155 escuelas que intervinieron este año en el programa, y fueron seleccionados por sus trabajos y propuestas. El miércoles 18, un jurado integrado por técnicos de Primaria, DNE, Udelar y UTE, evaluó los trabajos expuestos y “defendidos” por los propios alumnos en los 25 stands instalados a lo largo del hall principal del edificio del Parque, y tras una difícil deliberación eligió los tres más destacados y tres menciones especiales.

GRAN DESTAQUE DE ESCUELAS DEL INTERIOR
Las tres brigadas que consiguieron los primeros premios –que el jurado otorgó en un plano de igualdad por la paridad de los trabajos- pertenecen a escuelas del interior del país: “Lucecitas de la 97”, de la Escuela N° 97 de Paysandú -de tiempo completo, con una población escolar de 135 estudiantes- “Energéticos eficientes”, de las Escuelas 109 y 102 de Rivera -trabajaron en conjunto- y “Brigada 120”, de la Escuela 120 de Salto -de tiempo completo con una población de 500 estudiantes.
En los fundamentos de su fallo, el jurado destacó a los tres grupos que cubrieron en mejor forma todas las etapas y consignas que se establecen en las bases del programa. Las propuestas ganadoras exhibieron “una integralidad total”, con “resultados demostrables” y “apego a la metodología propuesta”.
También hubo tres menciones especiales. Una de ellas recayó en la brigada “Supernovas”, del Colegio N° 9 de Los Cerrillos, por su “gran coherencia entre el diagnóstico y las soluciones propuestas” y su “importante difusión”. Otra mención la llevó la “Brigada Nacional”, de la Escuela N° 165 del barrio Villa Española, Montevideo, por su “flexibilidad para implementar cambios sobre las medidas que se habían adoptado” y su “medición de impacto”. La restante mención fue para “7 Chispitas”, de la Escuela Rural N° 26 de Maldonado, por su “aguda visión para identificar un problema que se resolvió con la fabricación de un aparato casero”, según explicó el jurado. Estos chicos construyeron un horno solar con materiales reciclados y lo pusieron en funcionamiento para preparar unas galletas.
De las 25 brigadas que participaron del cierre 2017, 22 pertenecen a centros de enseñanza del interior del país y 3 son de Montevideo. La gran mayoría (20) son escuelas públicas, pero también fueron seleccionadas 5 representaciones de colegios privados, dos de Montevideo y tres de departamentos del interior. De las 20 escuelas públicas, 15 están radicadas en zonas urbanas y 5 pertenecen al medio rural.
INGENIO Y CREATIVIDAD
Después de un día, el martes 17, destinado a la integración y los juegos, una parte de los niños se dedicó en la mañana del miércoles 18 a recibir en sus stands la visita del jurado: Ing. Mariana Scala por la DNE, Lic PhD Javier Taks, por Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, Udelar, Ing. Juan Pablo Kosut Cia por parte de UTE y el Mtro. Mag. Alejandro Acosta del CEIP. Algo que estaba previsto realizar en el patio central del Parque debió hacerse bajo techo, a lo largo de la galería del edificio principal, porque la lluvia no se solidarizó con la fiesta.
Durante cuatro horas los jurados se detuvieron frente a cada uno de los 25 stands, observando los folletos, maquetas, afiches, gráficas, pegotines y demás objetos exhibidos allí como forma de ilustrar la tarea realizada durante el año por las brigadas. En cada parada, los técnicos conversaron con los chicos, que les explicaron las distintas propuestas, la labor desarrollada durante el año, sus éxitos y dificultades y el aprendizaje obtenido durante la experiencia. Las tareas realizadas a lo largo del año y las propuestas exhibidas tenían diferencias en función de si sus protagonistas estaban en el primer o segundo año de participación en el programa. También la evaluación de los jurados tuvo en cuenta esa distinción.
Durante el primer año, las brigadas aprenden los conceptos sobre el consumo eficiente, se hace hincapié en la investigación y el diagnóstico para identificar posibles deficiencias en el uso de la energía eléctrica en la escuela, y proponen soluciones. En el segundo año se apunta a incorporar la difusión de las conclusiones obtenidas y su traslado al resto de la escuela y su entorno. Uno de los alumnos lo definió con precisión: “Ahora somos asesores en eficiencia energética”.
Los stands de las 25 escuelas participantes y las exposiciones de los niños tuvieron un denominador común, que fue la calidad y seriedad de los trabajos expuestos, y una gran heterogeneidad en los medios utilizados, tanto para llevarlos a cabo durante el año como para exponerlos en esa instancia. Así, mientras algunos chicos optaron por describir al jurado cómo hicieron su diagnóstico, cómo investigaron y propusieron soluciones y los mecanismos para la difusión de ellas, otros se basaron en imágenes, videos, gráficas o fotografías, varios fabricaron pegotines o afiches y no faltaron quienes se ganaron el aplauso cantando una canción compuesta por ellos mismos.
Muchas brigadas confeccionaron planos de la escuela para identificar los lugares de mayor consumo de energía eléctrica y trabajar sobre ellos, otras organizaron encuestas o charlas para medir el grado de conocimiento sobre la problemática, algunas más realizaron comparaciones de consumos y hasta hubo quienes midieron energía activa y reactiva o investigaron pérdidas. Las soluciones propuestas fueron desde las más elementales como colocar avisos exhortando a apagar luces, reponer burletes en las heladeras, colocar “chorizos” debajo de las puertas para mantener el calor o timmer en los calefones, hasta otras menos previsibles como colocar las llaves de luz del baño más abajo porque los más pequeños no alcanzan y entonces quedaban siempre encendidas.    
En cuanto a la difusión de las conclusiones y buenas prácticas, también la exposición reveló creatividad e ingenio: hubo quienes apelaron a colocar afiches en la escuela y el barrio, otros a organizar charlas dentro y fuera de la escuela, otros incorporaron la visita a espacios radiales o televisivos y, por supuesto, no faltaron quienes se volcaron a las redes sociales, creando blogs o perfiles en Facebook. También alguna brigada ideó un video de difusión, dirigido principalmente a los más pequeños y otra sorprendió con la creación de un juego de computadora en el que los equipos compiten respondiendo preguntas múltiple opción sobre temas relaciones con la eficiencia energética. 

El cierre 2017 de Túnicas en Red fue una explosión de creatividad, alegría y participación. En su mensaje final, antes de la entrega de las distinciones, el presidente de UTE Gonzalo Casaravilla apeló una vez más a una frase que repite insistentemente: “El futuro es eléctrico”. Los chicos que estaban allí escuchándolo podrían haber respondido: “Y está en buenas manos”. 
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